Esta ruta propone un recorrido a través del territorio, el paisaje, el espacio urbano y los edificios de los cuatro poblados de colonización de las Terres de Ponent.
En 1939, el régimen gubernamental franquista constituyó el Instituto Nacional de Colonización (INC) para llevar a cabo una labor de gran envergadura en el ámbito nacional: transformar una parte del territorio baldío y de secano en tierra de cultivo de regadío. Además de las infraestructuras hidráulicas necesarias, tuvo que proyectar la construcción de casi 300 poblados que alojaran la mano de obra agrícola necesaria para convertir la agricultura en la fuente económica de un país que debía sobrevivir en un régimen de autarquía.
Sucs, Gimenells, el Pla de la Font y Vensilló son los cuatro poblados de colonización creados de nueva planta por el INC en la zona regable del canal de Aragón y Cataluña. Los cuatro poblados de las Terres de Ponent fueron proyectados por los arquitectos José Borobio —Sucs, 1945, y el Pla de la Font, 1955—, Alejandro de la Sota —Gimenells, 1945— y Manuel Jiménez Varea —Vensilló (Huesca), 1961. Además, cabe destacar 1943 y 1946 según el proyecto de Alejandro de la Sota y la intervención de José Borobio.
Aunque debían seguir los postulados fijados por el INC, los arquitectos de los poblados gozaban de suficiente libertad a la hora de proyectarlos. La débil situación económica y el aislamiento internacional dio lugar a una arquitectura basada en los sistemas tradicionales y materiales autóctonos. Los arquitectos se adaptaron a esta condición y, con los elementos particulares de cada sitio, propusieron una arquitectura coherente, funcional y amable que surgió desde la mesa de dibujo de cada uno.
La sensibilidad de su arquitectura se vislumbra en la implantación en el territorio, el diálogo de los poblados con el paisaje rural, el respeto por el trabajo en el campo, la conciencia de la vida colectiva con respecto a los espacios públicos, el rechazo del folclorismo o de soluciones monótonas deshumanizadas, y la dignificación del espacio doméstico.
La naturaleza de los poblados permitió una experimentación arquitectónica que fue forjando espontáneamente la llegada de la modernidad, tanto en las propuestas urbanísticas como en los edificios, que el itinerario atestigua de forma directa si se recorre en el orden cronológico de creación. Y, especialmente, la ruta ofrece una valiosa herramienta para reflexionar sobre el urbanismo y la arquitectura en el medio rural y sobre la incidencia de la escala humana en el ámbito territorial, paisajístico, urbano y doméstico. Una travesía desde la inmensidad del campo hasta el recogimiento de la casa.
*Vensilló queda fuera de la ruta dibujada en el mapa ya que el registro de obras de Arquitectura Catalana se circunscribe al ámbito territorial catalán.









