Es posible trazar, a partir de obras singulares de Bonet Castellana, un trayecto que transcurra paralelo al mar por los márgenes de Barcelona. Unos márgenes que no se entienden como espacios a los que la ciudad da la espalda: en general, hablamos de zonas privilegiadas que a inicios de los años sesenta apenas empezaban a urbanizarse para unos nuevos estándares de vida demandados por las clases acomodadas. El resultado son edificios singulares, siempre aislados de las construcciones vecinas, o casas en fincas particulares y desarrollos urbanos en ciudades-jardín.
De todos los ensayos de tipología residencial unifamiliar que Bonet Castellana llevó a cabo durante su exilio en Argentina y Uruguay, en los alrededores de Barcelona destaca la aplicación de sus aprendizajes en la casa Gomis, recientemente adquirida por el Ministerio de Cultura para convertirla en un equipamiento público; en el Maresme, experimentos tipológicos como la masiva finca Mas Ribera o el formalismo propio de una película de ciencia ficción antigua de la casa Balañà, que, aunque menos conocidas, dan testimonio de una clientela que conocía y deseaba el prestigio del arquitecto desde un punto de vista intelectual y de estatus social. Y, además, podían permitírselo.
La construcción de su primera torre en la ciudad, la Cervantes, en un barrio acomodado y donde experimentará con libertad compositiva y plástica en sus alzados, irá paralela a la de otros edificios en altura que el arquitecto llevará a cabo en Montbau; ejercicios concisos por su naturaleza, destinados a una construcción rápida y efectiva para dar respuesta a una emergencia residencial fruto de la migración del campo a la ciudad. Otras promociones de alt-standing serán los dos edificios de viviendas de la calle de Cavallers, en el exclusivo barrio de Pedralbes, donde ensayará dos maneras bien distintas de expresar soluciones al mismo problema.
Por último, y como casos aún más poco frecuentes, quedan dos piezas: el suficientemente reconocido y publicado canódromo de la Meridiana, icono arquitectónico moderno de la ciudad, y el muy desconocido complejo para la Mutua Laboral Medida, un gigante en medio del Parque Natural de la Cordillera Litoral, hoy en día abandonado y rodeado, además de más, además. Sin embargo, si el poblado de Hifrensa nos queda demasiado lejos, este es un magnífico ejemplo para poder ver una infraestructura en la que Bonet Castellana desplegó todos sus recursos.









