Montjuïc es indisociable de la propia existencia de Barcelona. Hace más de dos mil años, la presencia de este peñasco junto al litoral lo convirtió en un hito marítimo decisivo para que los romanos eligieran este lugar para instalar la ciudad: la montaña servía de referencia a los navegantes y de atalaya sobre el territorio. Hoy, esa misma colina es un mirador privilegiado sobre la Barcelona metropolitana y concentra, en un recorrido relativamente breve, una densidad excepcional de equipamientos culturales nacidos en momentos muy diversos pero unidos por una misma voluntad: convertir Montjuïc en un gran espacio público dedicado a la cultura y la naturaleza.
La ruta propone recorrer la vertiente que mira hacia la plaza de Espanya y el Eixample siguiendo el hilo de su arquitectura museística. En la base, la Fábrica Casaramona, hoy CaixaForum, y el Pabellón de Mies van der Rohe enfrentan dos formas complementarias de entender la modernidad: la herencia industrial del ladrillo y los volúmenes fragmentados, y la abstracción del plano libre, el agua y los materiales nobles. Más arriba, el cuartel de bomberos, el Palacio Nacional –sede del Museo Nacional de Arte de Cataluña– y el antiguo Palacio de las Artes Gráficas –sede del Museo de Arqueología de Cataluña–, recuerdan cómo los grandes escenarios de la Exposición Internacional de 1929 han sido transformados en museos permanentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, el Museo Etnológico y de Culturas del Mundo, proyectado desde el principio como museo adaptado a la pendiente y a los jardines, y la Fundación Joan Miró, con la arquitectura de Sert integrada en el paisaje, consolidan a Montjuïc como montaña de museos. Coincidiendo con el centenario de la Exposición de 1929, el Museo Nacional trabaja en el proyecto del Nuevo Museo Nacional, que prevé extender el museo a los pabellones del recinto ferial, reforzando aún más esta condición de colina cultural. El resultado es un itinerario que permite leer la historia reciente de Barcelona a través de cómo ha construido, transformado y reinventado sus museos en este mismo peñón que hizo posible el nacimiento de la ciudad.









