El itinerario propone el reconocimiento de algunas obras de Antoni Bonet y Josep Puig Torné en la urbanización Cap Salou, construida entre 1960 y 1964. Coincidiendo con los años de inicio del turismo de sol y playa y con la apertura de la carretera de la Costa -que une la Universidad Laboral de Tarragona (1951) con Salou-, urbanización de la vertiente suroeste de este promontorio rocoso, que se adentra en el mar en puntas abruptas y calas resguardadas. El faro de la punta Falconera era la única preexistencia construida, en un paisaje de pinares, cultivos de secano y algunos caminos.
Bonet había abierto despacho en Barcelona en 1959 y estaba colaborando con Puig Torné en el complejo turístico Politur de Platja d’Aro (Girona). Son unos años muy prolíficos, en los que pudieron trabajar en una “nueva gama de formas, cualidades, conceptos y ambientes totalmente nuevos, sin restricciones, ni ideas preconcebidas, ni imitadas”.
En Cap Salou, la topografía, la orientación y las vistas marcarán el trazado de la urbanización y la disposición de las edificaciones. A diferencia de punta Ballena (Uruguay, 1945-1948), aquí la gran roca determinará un trazado de calles orgánica, con ramales curvados que se cruzan en ángulos abiertos y terminan en callejones sin salida: bolsas de aparcamiento y miradores. Un doble circuito de caminos y escaleras dará acceso a pie a las parcelas.
El lenguaje tradicional de las construcciones agrarias se pone de manifiesto en los muretes de piedra y las plataformas integradas en la roca, sobre las que se dispone el lenguaje abstracto de las construcciones: muros blancos, voladizos, terrazas, grandes aperturas de vidrio, persianas. Los edificios, formados por agregación, se escalonan y se fragmentan adaptándose al terreno, con alturas que no superan la copa de los pinos. El objetivo era “pasar desapercibido” y solo la Torre Italia, en lo más alto y llano de la urbanización, se plantea como hito visual.
Los accesos en coche no interfieren en la privacidad de los espacios comunes —patios, soportales, pasajes y piscinas— que nos introducen en la escalera doméstica, ni en las vistas de las viviendas, abiertas y diáfanas sobre el horizonte mediterráneo. Diferentes tipologías, propias del tiempo vacacional, se combinan dentro de un mismo conjunto. El orden lo aporta la retícula modular, la sistematización de los elementos constructivos y el uso de una geometría regular, incluidos los triángulos, que reproducen las formas del paisaje. La obra de los dos arquitectos incluye un proyecto de oratorio en Nuestra Señora del Mar, en la cala Crancs, donde se preveía situar el centro cívico de la urbanización.









