Las huellas que han ido dejando a lo largo de la historia los pasajes, barrios, parques, calles, plazas, monumentos o murales de la ciudad dedicados a la paz son la evidencia física de la periódica necesidad que ha tenido el ser humano de rememorar un concepto tan universal en su formulación como históricamente subjetivo en cuanto a la forma de entenderlo.
La ciudad de Barcelona cuenta con un buen y variado conjunto de estas representaciones en las que el ideal de paz es siempre el protagonista. Es por este motivo que la posibilidad de descubrir todo un conjunto de intervenciones erigidas siempre en torno a este tema, en diferentes épocas y por diferentes motivos, nos ayudarán a comprobar hasta qué punto una misma idea, la de la paz, se construye con lecturas a veces muy distintas.
Empezamos esta ruta en el margen sur del río Besòs, muy cerca de los terrenos donde se celebró el Fórum de las Culturas en 2004, donde podemos visitar el parque de la Pau, obra de los arquitectos Iñaki Ábalos y Juan Herreros. Durante las semanas en las que se celebró el evento, los terrenos del actual parque se dedicaron a acoger de forma temporal lo que se llamó Campamento de la Paz, donde cerca de un millar de niños de todo el mundo acamparon con el objetivo de “difundir los valores de la paz, la diversidad y la convivencia”. El diseño y construcción efímera del campamento fue obra de los arquitectos Mariona Benedito, Josep Benedito y Elena Saricu.
En dirección norte, hacia el distrito de Sant Martí, el conjunto de viviendas que forman el barrio de la Pau, proyectado y construido por la Obra Sindical del Hogar, fue inaugurado por Franco en 1966 como parte de las celebraciones de los “25 años de paz” desde el final de la Guerra Civil española. El barrio, con graves deficiencias constructivas provocadas por el uso de cemento aluminoso, fue completamente rehabilitado por ADIGSA a finales de los años ochenta bajo la dirección en materia estructural de los arquitectos Joan Margarit y Carles Buxadé.
Antes de seguir hacia la parte más antigua de la ciudad merece la pena acercarse al final de la rambla de Guipúzcoa, ya en el Clot, donde nos encontraremos con una importante intervención urbana en forma de pérgola firmada en 1991 por el arquitecto Bernardo de Solá. En sus extremos, este elemento arquitectónico queda acompañado por el conjunto de esculturas ‘Las pajaritas’, réplica contemporánea de la obra del mismo nombre realizada en 1929 por el artista Ramón Acín y que puede verse en la ciudad de Huesca. Bajo la réplica barcelonesa instalada en el mismo año 1991 en que se construyó la pérgola, se añadió una placa que reproduce el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Todo el mundo nace libre e igual en dignidades y en derechos; y, dotados como estamos de razón y conciencia, debemos comportarnos unos con nosotros». Acín y su esposa, Conchita Monrás, fueron fusilados en Huesca por soldados nacionales durante los primeros días de la Guerra Civil.
Seguimos en dirección al casco antiguo para realizar una parada en el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) y ver con más detalle uno de los esgrafiados de Picasso. Entre los distintos dibujos que componen esta intervención hay una sardana con una significación muy especial. ‘La sardana de la paz’, tal y como él la llamó, queda como recuerdo de la que él mismo dibujó el verano de 1953 en Ceret para sus amigos del Partido Comunista y como primera obra dedicada a lo que se quiso llamar el ‘Templo de la paz’, un proyecto artístico en torno a la paz y la reconciliación que desafortunadamente quedó solo.
Desde el COAC en dirección al Port Vell, bajando las Ramblas y en paralelo a su tramo final, podemos visitar el pasaje de la Pau, una intervención urbana destinada durante la segunda mitad del siglo XIX a liberar espacio para poder construir nuevas viviendas y mejorar también sus condiciones de salubridad. En el pasaje podemos encontrar todavía hoy el estudio EMBT de los arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue. A pocos metros, ya en la fachada marítima de la ciudad, llegamos a la plaza del Portal de la Pau, donde se encuentra el antiguo palacio de la Junta de Obras del Puerto, proyectado por el ingeniero Julio Valdés en 1903 e inaugurado en 1908. Allí, el arquitecto Antoni Rovira i Trias diseñó el Ayuntamiento de la ciudad, un monumento dedicado a la paz como celebración del fin de las guerras carlistas, y que ya está desaparecido.
Acabamos la ruta en el barrio de la Marina de Port, en la antigua zona de descanso de los trabajadores de la fábrica Philips, antes Lámparas Z. Estos jardines fueron diseñados en los años sesenta por la paisajista indonesia Aafje Johanna Marie Vermeulen, a la vez esposa del director holandés de la fábrica Jan van der Harst. La vegetación la conforman una gran variedad de árboles, muchos de ellos adquiridos durante los numerosos viajes al país natal, Asia. En 2007 se inaugura, con el nombre de Jardí dels Drets Humans, la remodelación de este espacio, obra del arquitecto municipal Jaume Graells; el espacio refuerza la sensación de bosque frondoso con nuevo arbolado y un recorrido que incluye treinta paneles-luz que reproducen treinta artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 1948).
Finalizada la ruta, cabe decir que, más allá de los ya mencionados espacios urbanos propios de este recorrido, la ciudad también contiene una serie de intervenciones alegóricas a la paz y los derechos humanos que también se pueden visitar: lugares como los llamados Jardinets de Gandhi, un pequeño parque inaugurado el año 2000 Nobel de la Paz, nunca lo logró. Se da la particularidad de que la escultura dedicada a Gandhi que se instaló de forma permanente en el parque es obra de Adolfo Pérez Esquivel, quien sí obtendría el premio en 1980 “por su compromiso con la defensa de la Democracia y de los Derechos Humanos por medios no violentos contra las dictaduras militares en América Latina”. Otras intervenciones artísticas como el ‘Muro de la Paz’, un mural pintado de forma colectiva en 2023 como acompañamiento a los actos del Foro Mundial por la Paz celebrado durante el mes de noviembre en Barcelona. Por último, y también como sugerencia complementaria a la ruta, en la montaña de Montjuïc, subiendo hasta el Anillo Olímpico, nos encontraremos con la ‘Campana de la Paz’, instalada con motivo de los Juegos Olímpicos gracias a una donación del Estado federal alemán de Baden-Württemberg junto con un grupo de empresas alemanas. La campana, de casi siete toneladas de peso, quedó instalada sobre una estructura metálica diseñada por la arquitecta Beth Galí. Junto con las anillas olímpicas grabadas en bronce se puede leer también la palabra ‘paz’ en varios idiomas.









