La ruta arquitectónica que se propone aquí quiere seguir un hilo argumental común: la transformación. La transformación entendida como fenómeno de apropiación de realidades halladas, de cambio de estructuras físicas y culturales a lo largo del tiempo. Nos interesa descubrir cuáles son las cualidades de estas estructuras persistentes, que han resistido crisis de modelos productivos, reformas políticas o transiciones estilísticas, al tiempo que detectar la habilidad que muestran las diferentes formas de apropiación temporal que esta ruta nos ofrece.
La transformación arquitectónica, en primer lugar, puede observarse en diversas formas y ámbitos, desde la rehabilitación de edificios industriales hasta la conversión de casas históricas en espacios culturales o de servicios. Este proceso implica una profunda comprensión de las tipologías constructivas y espaciales de los edificios, que se reinterpretan para adaptarlas a las nuevas actividades y necesidades que acogen. En algunos casos, la imponente presencia estructural de una precoz industria vernácula reclama una mínima intervención, como ocurre en las antiguas curtidurías de piel. En otros, la introducción de arquitecturas interiores “blandas” y la intervención paisajística en espacios exteriores se convierten en una oportunidad para responder a deseos gestuales o a valores ecológicos y sociales renovados; este sería el caso de la fábrica Can Sanglas o las recientes intervenciones en el Seminario Nuevo de Vic. La transformación entendida como ampliación contigua, que trasciende al original y despliega una autonomía resplandeciente propia, no tiene mejor ejemplo que L’Atlàntida de Can Serratosa.
La lenta reconfiguración del paisaje agroecológico y la integración de infraestructuras modernas en entornos naturales ponen de manifiesto el potencial de la transformación a nivel territorial. Los ríos han tenido un papel crucial en el desarrollo de la comarca de Osona. La implantación de nuevas conexiones viarias o peatonales, como pasillos y embarcaderos, se ha integrado en el paisaje fluvial y resalta la importancia del río en la vida y la evolución de los pueblos. La reciente intervención en Manlleu de un embarcadero y un puente inundable en el río Ter incorpora la dinámica cambiante del paisaje fluvial —por crecidas o bajadas de caudal— y reduce la huella humana para potenciar el ecosistema propio del cauce del río. En el entorno urbano, el desarrollo industrial del siglo pasado, que tragó el mosaico agrícola, ha transformado para siempre la periferia de las ciudades, urbanizando el territorio de forma casi continua. En este paisaje suburbano y genérico, sorprendentemente, pueden descubrirse piezas de un cierto «sublime industrial», quizás fruto de los medios de gran escala de su modelo productivo. Hablamos, sin duda, de la fábrica de pienso Puntí (actualmente Gepesa).
Nos interesa también aproximarnos a otras formas de entender la transformación; por ejemplo, en la capacidad de algunas arquitecturas para catalizar procesos de cambio o temporalidad. El Centro Médico Psicopedagógico de Osona despliega una particular tectónica de transformación: una propuesta industrializada, modular, fácilmente ampliable y, en gran medida, desmontable. El paradigma de la flexibilidad —o de la planta libre—, en contraposición a la construcción vernácula del muro, está detrás de muchas propuestas de la segunda modernidad arquitectónica que afloró en este lugar a partir de los años sesenta del siglo pasado. Destaca, en general, la obra de Pere Llimona. Proponemos detenernos ante los juzgados de Vic. Es necesario hacerlo in situ para admirar la dignidad de esta obra, a pesar del paso del tiempo. Pero hay que realizar también esta visita a través de las fotografías históricas, que muestran el abuso de añadidos y distorsiones que ha sufrido el edificio con los años (se han perdido los diferentes porches que vaciaban el volumen, la tectónica de la fachada, la presencia de la estructura, etc.).
Por último, proponemos una comida en Can Jubany, una masía rehabilitada —y, por tanto, transformada— que acoge el excelente restaurante de estrella Michelin del chef Nandu Jubany. Como clausura idónea de la jornada, sugerimos la visita a una obra mítica de Enric Miralles y Carme Pinós: el centro cívico de Els Hostalets de Balenyà, ahora convertido en el ayuntamiento del pueblo. La transformación del uso que ha sufrido con los años resulta inocua para una arquitectura que, con su presencia estructural y gestualidad tectónica, trasciende y reverbera las formas en que se puede habitar (antes, ahora y en un futuro).









