Las propuestas del despacho formado por Guillermo Giráldez, Pedro López Íñigo y Xavier Subías se inscriben en la vertiente más internacionalista del movimiento arquitectónico moderno, que, en la época en que se graduaron como arquitectos, a inicios de los años cincuenta, empezaba a dar signos de un primer agotamiento con la irrupción crítica del Team X en el CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) de 1953. Sin embargo, en la España de la época, que basaba la enseñanza y la construcción de la arquitectura en propuestas plenamente academicistas y clasicistas, el internacionalismo que quería emular este joven estudio barcelonés todavía resultaba rompedor.
Este hecho coincidió con una posibilidad que quedaba lejos para otros arquitectos contemporáneos interesados en el rumbo de la nueva arquitectura a Barcelona: en 1952, Pedro López Íñigo se convierte en arquitecto municipal y en 1954 pasa a formar parte del equipo del Patronato Municipal de la Vivienda, que liderará desde inicios. El trabajo desde la administración franquista, que en ese momento empezará a abrirse económicamente con el Plan Nacional de Estabilización de 1959, hará necesarios unos planeamientos alternativos y de rápida construcción para poder acoger a toda prisa las migraciones del campo a la ciudad que estaban a punto de desbordar Barcelona y abocar su periferia al chabolismo.
La posición de López Iñigo permitirá que su despacho se encargue de muchos de estos estudios previos y planes parciales, que a su vez derivarán en la construcción de una parte de sus edificios. Influenciados por la exposición Interbau celebrada en Berlín en 1957, donde los grandes maestros del movimiento moderno aportaban nuevos pensamientos en el campo de la vivienda y la ciudad, Montbau será el primer resultado como barrio autónomo creado desde cero. Los años siguientes se construirán nuevos ejemplos en diferentes emplazamientos de la ciudad, donde se continuarán aplicando recetas similares, a pesar de las dudas que empezaban a generar en lo que respecta a la creación de barrio, densidad e integración. Se cernía la sombra del planeamiento de una ciudad-dormitorio frente a la clásica y consolidada trama Cerdà.
En paralelo, por la misma razón migratoria y por el boom demográfico, los centros educativos y las universidades tendrán que multiplicar sus capacidades con ampliaciones o edificios de nueva planta, e incluso campus universitarios enteros; en estas tipologías, tanto las propuestas funcionalistas como su resultado constructivo, estético y económico encajaron en una sociedad que quería empezar a dejar atrás las estrecheces de la dictadura. Sin embargo, la tan esperada llegada de la democracia significó, por el cambio de las reglas de juego —y, por lo tanto, también de sus actores protagonistas—, un decrecimiento de los encargos relevantes y el lento ocaso de la influencia de este estudio que, en tan solo veinte años, había proyectado barrios enteros.









