La huella en Barcelona de la arquitectura de Lluís Domènech i Montaner es significativa, y no tanto por la cantidad como por la calidad de algunos edificios como la editorial Montaner i Simón, actual Fundación Tàpies, el Café-Restaurante de la Exposición Universal de 1888, el Palau de la Música Catalana, la Casa Lleó Morera y la Casa Fuster, y el Hospital de Sant Pau. Pero más allá de estas obras, Domènech diseñó algunos edificios y proyectos urbanísticos que o bien no se construyeron o desaparecieron. Esta ruta recorrerá algunas obras de Lluís Domènech y las pondrá en relación con alguna obra desaparecida y con los proyectos que el arquitecto soñó para Barcelona.
En el marco de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, Lluís Domènech construyó el Café-Restaurante, así como el efímero Gran Hotel Internacional que, una vez finalizado el evento, fue derribado. Después de ese hito, Domènech trabaja en las propuestas para la Exposición Internacional de Industrias Eléctricas de 1915 y 1917. En 1915 con una composición que, aprovechando parte del recinto de 1888, se amplía hacia el Besòs, y, fracasada esta, en un nuevo 1917 en la montaña de Montjuïc. Pero de nuevo el dibujo de Lluís Domènech, esta vez con Manuel Vega i March, tampoco se realizó.
De camino a la ciudad antigua, pasando por el Arco del Triunfo —obra de Josep Vilaseca, socio de Domènech en aquellos años, también proyectado en el marco de la Exposición Universal—, a la altura de la calle de Ausiàs Marc con la calle del Bruc había que construir el complejo de las Instituciones Provinciales, que debía alojarse. Lluís Domènech y Josep Vilaseca, entonces jóvenes arquitectos, ganaron el concurso que en 1877 convocó la Diputación de Barcelona en el que era un gran solar en la frontera entre el Eixample y la ciudad histórica.
De aquí podríamos pasar por el Palau de la Música Catalana, un edificio que, más allá de su calidad arquitectónica, se pone en relación con los trabajos de articulación de Lluís Domènech para la parte baja de la Gran Via Laietana con las calles antiguas, en 1914.
Llegando a la calle del Paradís, en la sede del Centro Excursionista de Catalunya, veremos la intervención de Domènech de 1903 y 1905 para dejar a la vista los restos del templo romano de Augusto. En ese entorno, Domènech soñó un Ágora que describe en el artículo “Reforma de Barcelona” del año 1879, una plaza monumental donde se exhibirían el Palacio de la Generalitat, la catedral, el Palacio Real Mayor y las columnas del templo romano. Y continuaríamos con el proyecto de 1905 de la Gran Vía de Pedro el Grande, de la que la actual avenida de la Catedral sería una parte.
Este recorrido podría terminar en la Casa Fuster, contemplando una imagen de la esbelta torre de esquina que no se llegó a construir.









