El ocio y la vida vacacional intensifican el disfrute de la naturaleza y desencadenan nuevas relaciones sociales entre las personas, habitantes del espacio libre compartido. El hogar no se da en un único ámbito, sino que se diluye entre caminos, alojamientos y pabellones abiertos en la naturaleza. Así, la frontera entre el interior y el exterior se dilata, los límites se borran y las propiedades desaparecen en la colectividad.
Originalmente, uno de los paradigmas de este modo de vida fueron los campings, ciudades efímeras que aparecían y desaparecían, se dilataban y contraían, y que cambiaban de aspecto según las dinámicas de sus habitantes, participantes activos en su informalidad. En definitiva, eran lugares ligados a la circunstancia, con atributos basados en la transformación y la reversibilidad, capaces de transportarse y reinventarse, pero también de desaparecer y convertirse de nuevo en paisaje.
A partir de los años 1950, y con gran interés por las nuevas posibilidades de habitar del turismo itinerante, algunos arquitectos recurrieron al camping para abrazar la modernidad. Así, Ramon Tort o Francesc Mitjans proyectaron los primeros campings en los pinares del delta del Llobregat, y Josep Maria Monravà, Antoni Bonet Castellana y Josep Puig i Torné, entre otros, proyectaron campings en los alrededores de Tarragona y el litoral del Penedès. Situadas en paisajes muy diversos, las destacadas obras comparten una experimentación con soluciones innovadoras y respetuosas con la naturaleza, fruto de la interpretación de las lógicas de la tradición local.
Esta ruta ofrece la posibilidad de reconocer el papel de la informalidad y el paso del tiempo en los campings, siguiendo las trazas de las arquitecturas que les originaron. Algunas de las obras todavía siguen en uso, otras ya han desaparecido y devuelto la naturaleza. Sin embargo, todavía es posible identificar algunos de los elementos proyectados para configurar el orden superior que colonizaba el paisaje y pautaba las ocupaciones informales de los habitantes viajeros: desde adaptaciones topográficas con muros de piedra hasta las agrupaciones de pabellones, bungalows, depósitos de aguas o carteles publicitarios.









