Entre el 24 de octubre de 2001 y el 27 de enero de 2002, el CCCB acogió una exposición de aquellas que se convierten en culto. Óscar Tusquets Blanca, creador y director de la exposición, citaba a Josep Maria Sostres, recordándolo, en su catálogo:
“… el plano horizontal, como superficie transitable, tuvo que ser un aporte de la creatividad humana, ya que no se encuentra nunca en la naturaleza, porque solo encontramos esta geometría en el agua en reposo y sobre el agua no se puede, excepto en las Sagradas Escrituras, andar.”
“…el hombre, liberado del tropiezo de tener que caminar atento a los accidentes del terreno, empezó a pasear al mismo tiempo que pensaba en sus asuntos, y así a aficionarse a los razonamientos abstractos que debían llevarle a la filosofía.”
«… si construir planes para desplazarse horizontalmente no era un hecho obvio, sino que pedía un acto creativo, imaginar una sucesión de planes horizontales a diferentes niveles para desplazarse dentro de las tres dimensiones, construir escaleras, era un hito arquitectónico y cultural de primera magnitud.»
Esta ruta propone un recorrido por todos aquellos ejemplos de escaleras que la exposición mostró de dentro del territorio catalán, ya sean de tramo recto, que surgen de un muro, de tramos paralelos, de dos tramos en ángulo, de varios ramos, imperiales, “samba”, al aire, con o sin barandilla, aleatorias, de trazado curvilíneo o imposibles, proporcionadas o desproporcionadas…
Eso sí, tal y como concluía la exposición, gran parte de las escalas del itinerario no serían aceptadas, por un motivo u otro, por las normativas vigentes de nuestro país. Un réquiem por un elemento arquitectónico -ya desde entonces- en peligro de extinción, por su evolución en una pieza estrictamente funcional y estandarizada.









