De las cuarenta y siete firmas arquitectónicas que han recibido el premio Pritzker desde 1979, catorce han construido en Barcelona. Según un tópico extendido entre los arquitectos locales, han dejado sus peores obras. Siendo un tópico subjetivo, es opinable: diría que en la mitad de los casos no es cierto y en el resto discutible. Sin embargo, es un hecho objetivo que la mayoría de los encargos barceloneses se cursaron a los autores antes de que fueran premiados. Salvo en los casos de I.M. Pei (galardonado en 1983), coautor con Cobb y Freed del World Trade Center (WTC), y de Richard Meier (1984), responsable del MACBA.
La ruta comienza precisamente con Meier que, invitado por el alcalde Maragall a iniciar la regeneración arquitectónica del Raval, encajó la neoracionalista sede del MACBA. Sigue con las Arenas, cuerpo taurino de fachada mudéjar que Richard Rogers (2007) tuneó con elementos futuristas. Caminando por la Gran Via hasta L’Hospitalet se llega a la Ciudad de la Justicia, nueve bloques sobrios y ocres de David Chipperfield (2023). Más allá, en la plaza de Europa de L’Hospitalet, están las obras de Toyo Ito (2013) y RCR (2017): las torres Fira, y en particular la de anatomía arbórea, rojiza, y el edificio Olympus, con su exoestructura metálica de sección escalonada.
Subiendo a Montjuïc encontramos el Palacio Sant Jordi de Arata Isozaki (2019), y, al otro lado de la montaña, en la zona portuaria, el WTC de Pei. Siguiendo la línea costera se llega al Pescado de cobre refulgente de Frank Gehry (1989). Y, algo más allá, en el Centro Meteorológico de Álvaro Siza (1992), de planta circular.
Todavía junto al mar, en el extremo norte de la Diagonal, se encuentra el edificio Fòrum, de Herzog & de Meuron (2001), triangular, azul y ensimismado, y en la Diagonal, junto a Glòries, la torre Agbar de Jean Nouvel (2008). Cerca del extremo sur de esta avenida se extiende el rascacielos tumbado de Rafael Moneo (1996) y Manuel de Solà-Morales.
Dos obras en el perímetro barcelonés cierran esta ruta: la esbelta torre de Collserola, de Norman Foster (1999), presidiendo la ciudad, y, en Santa Coloma, el conjunto residencial La Pallaresa, de Eduardo Souto de Moura (2011).









