Aunque desarrolló gran parte de su obra en Barcelona, es en Mataró, su lugar de nacimiento, donde Josep Puig i Cadafalch llevó a cabo sus primeras obras. Como era habitual en muchos estudiantes provenientes de otras comarcas que cursaban los estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, cuando terminaban, volvían a la villa de donde eran hijos y, a veces, asumían el cargo de arquitectos municipales. Asimismo, terminados sus estudios en 1891, un año más tarde Puig i Cadafalch entraría a ejercer sus funciones en el Ayuntamiento de Mataró hasta 1896.
Las obras construidas entre Mataró y Argentona, la villa donde veraneaba, se enmarcan en este período y en los años inmediatamente posteriores, cuando Puig i Cadafalch se abrazará al modernismo historicista y propio de quien fue su maestro predilecto en la Escuela, Lluís Domènech i Montaner. Con una base del lenguaje arquitectónico proveniente del norte de Europa, Puig i Cadafalch, dado su espíritu político de vertiente claramente catalanista, rápidamente querrá encontrar la forma de incorporar y recuperar formas de hacer propias del país y de su cultura. De hecho, más allá de la profesión de arquitecto, será la de historiador del arte y arqueólogo la que le dará un gran prestigio académico.
El final de esta primera etapa coincidirá con un incremento progresivo de los encargos en la ciudad de Barcelona, que a su vez irán dando paso a una arquitectura más contenida y refinada, pero también menos fresca. Así, esta ruta se plantea como una oportunidad única para descubrir los edificios más desconocidos de uno de los maestros de la arquitectura catalana de finales del siglo XIX y principios del XX, en un recorrido reducido y fuera del ajetreo barcelonés.









